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No le corten la cabeza al Voto en Blanco

por Saulo Lizarazo
No le corten la cabeza al Voto en Blanco

En una verdadera democracia las elecciones no solo deben ser libres, sino que la decisión de los electores de votar conforme a su conciencia debe ser respetada y atendida por el conjunto de la sociedad como una expresión que materializa el derecho político de los ciudadanos a elegir y ser elegidos.

El elector, por lo tanto, cualquiera sea su decisión frente a las urnas, configura mediante esta actitud, su visión política; visión que corresponde a la manera como el sujeto-elector concibe la Sociedad, la Economía, el paradigma político e ideológico, etc.

En otras palabras: el elector no solo se expresa respecto a una determinada situación política y social, sino también se afirma en sus convicciones, principios y, ante todo, en los deseos y aspiraciones que tiene para consigo mismo y los demás miembros de la sociedad, con quienes el sujeto-elector construye, justamente, el espacio de lo político, concretándolo a partir de acuerdos, consensos y un sin número de formas de compromiso político-social, con base en dar respuesta a las preguntas por:

Cómo hacemos para no aniquilarnos entre nosotros mismos, cómo actuamos para convivir armónicamente entre todos, en cuáles condiciones queremos vivir y como solucionar las discrepancias y los desacuerdos sociales. En este sentido, como queda dicho: el sujeto-elector construye en relación con los “otros” el espacio de lo político y lo hace a partir de su libertad y consideraciones que le son propias.

Estas últimas, por lo regular, son objeto de discusión pública dentro del espacio de construcción de lo político en la Sociedad. Discusión que, per se, no puede ser desestimada y, contrariamente, debe animársele para que se desarrolle en las condiciones que más le aporten a la posibilidad de alcanzar acuerdos y consensos al interior de los ciudadanos.

Para ello es indispensable que primen un ambiente democrático y una actitud civilizada al interior de los sujetos políticos, especialmente de los ‘electores’, pues la discusión pública en torno a las ideas e imperativos que deben dirigir el destino de la nación y el pueblo; es determinante para el avance o retroceso de nuestros sistemas políticosociales, dado que, de acuerdo con los términos y condiciones en que realizamos esta discusión pública, se evidencia el logro o no de la democracia. Democracia que, conforme a lo planteado por el filósofo italiano, Norberto Bobbio, debe guiarse bajo la máxima que dicta que “siempre es mejor contar cabezas que cortarlas”.

En este sentido, y de cara a la elección presidencial del 19 de junio en Colombia, los ciudadanos que van a votar por cualquiera de las tres opciones posibles, lo harán para ser contados y no para ser envilecidos. Por tal razón, quienes hemos optado por el Voto en Blanco como expresión y afirmación de descontento y rechazo frente a las dos candidaturas que compiten por ganar la presidencia, no solo miramos con recelo las trapisondas, marrullerías, corruptelas y procederes malsanos de los candidatos, Rodolfo y Petro, sino que también miramos con recelo la actitud antidemocrática que la actual contienda electoral ha venido generalizando entre los colombianos, al punto que muchas de las voces otrora democráticas del país, se vienen levantando en contra del voto en blanco por considerarlo no pragmático o calificarlo conforme a las nuevas categorías de la postmodernidad en los asuntos de la política: como un voto ‘tibio’ o inútil, el cual, por no suscribir ninguna de las dos lógicas políticas en pugna por la Presidencia de la Republica, no sirve para nada o, lo que es peor, arguyen le sirve al “enemigo”.

Una demostración de esta actitud antidemocrática que estoy reseñando me la insinuó recientemente una persona con la cual trabajé en la campaña de Fajardo y que se autoproclama un fajardista total. Me confesó descontento que creía que yo le estaba ayudando a Petro (Sic) por mi decisión de votar en blanco. Adujo sin fundamento alguno que votar en blanco era permitir que Petro ganara la presidencia, pues este tiene 2.5 millones de votos más que el otro candidato. A lo cual obviamente le respondí con vehemencia:

-Yo voto en blanco. No me empato ni con la Peste ni con la rabia-. Ojalá esta persona logre entender aquello de ser diferentes sin ser enemigos y, ojalá también pueda entender que el voto en blanco, en una verdadera democracia, trayendo nuevamente la cita de Norberto Bobbio: Debe ser contado y no cortado.

Adenda: El pasado 9 de junio un grupo de personas no identificadas actuaron violentamente en contra de funcionarios, profesores, estudiantes y los bienes materiales de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Industrial de Santander. Esta acción vulneró los Derechos Humanos de varios integrantes de nuestra Alma Mater. La defensa de la UIS no puede seguir siendo empañada por actos como estos que contradicen los propósitos e intereses del movimiento estudiantil y profesoral y atentan contra una institución valiosa y digna de ser respetada y protegida por la toda la sociedad santandereana. Invito a todas las fuerzas democráticas del departamento y del país a manifestar su más enfático rechazo a estos eventos dentro de la UIS y a solidarizarse con nuestros profesores, estudiantes y el cuerpo administrativo de la Universidad. Invito especialmente a los sectores políticos y sociales alternativos de Santander a pronunciarse respecto a lo ocurrido sin ambages y a no tolerar semejantes violencias.

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