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De la cultura y otros demonios

por Daniel Solano

El pasado 18 de mayo los medios de comunicación locales informaban a través de redes sociales que un agente de tránsito había sido arrollado por un motociclista. Los ciudadanos reaccionaron en su gran mayoría con un “Me Divierte” y comentarios que celebraban el hecho ¿Qué nos pasa?

Independiente del malestar que podamos tener con los agentes de tránsito que, como cualquier trabajador deben cumplir las órdenes emitidas por la administración, me sorprende mucho que los ciudadanos celebren que alguien se hizo daño, y peor aún que traten de justificar el hecho con expresiones como “Eso le pasa por…”, “Quien lo manda a…”, entre otras más indignantes.

En el 2019, por ejemplo, hubo indignación generalizada en Colombia por la expresión hecha por el senador Uribe “Si hay unos niños en el campamento de un terrorista, ¿qué supone uno?”; y en el 2018 cuando afirmó en un trino “Areiza es un buen muerto”. Así de aberrante suenan quienes celebran o justifican la tragedia ajena. Tan aberrante como decirle a una persona “Usted no tiene comida porque no trabaja” aun cuando sabemos la situación por la que todos estamos pasando, y más terrible decir que “Una familia es pobre porque quiere” aun cuando la OCDE ha informado que un niño en Colombia necesitará 11 generaciones para salir de la pobreza.

Juzgamos a todos con el mismo rasero y damos por hecho un titular, sacamos conclusiones sin conocer el contexto, leemos la primera parte y de ahí damos rienda suelta a la imaginación… y es ahí, en ese universo de desinformación, donde algunos se aprovechan para infundir odio y rencor, llenando con información falsa los vacíos con los que deciden quedarse los ciudadanos por no hacer el ejercicio de informarse bien.

En esa línea, pienso que hay que aclara varias cosas: el hecho que alguien trabaje en Ecopetrol no quiere decir que esté de acuerdo con la contaminación; si alguien trabaja en un banco, no quiere decir que esté de acuerdo con el 4×1000; si alguien trabaja con el estado no quiere decir que esté de acuerdo con todas las decisiones que se toman. El trabajo es un derecho constitucional y NO una etiqueta social que indique que usted está de acuerdo con una norma dictada desde arriba.

Si fuese así, bajo esa premisa, podríamos usar afirmaciones como: todos los de la universidad X son así, porque uno de sus estudiantes hizo Y; todos religiosos de la iglesia X son así, porque uno de sus representantes hizo Y; todos los de la comunidad X son así, porque uno de sus miembros hizo Y; o, todos los del medio de comunicación X son así, porque un periodista hizo Y… ¿Se imagina nuestra sociedad funcionando bajo esa lógica? Si nada más uno va a otro país y se molesta porque cuando dices que eres colombiano te relacionan con drogas.

Esa actitud generalizadora es como la espada de Damocles sobre quienes habitamos este pesebre llamado Barrancabermeja. Estamos a tiempo de soltar la piedra y reflexionar. Admitir un error solo les duele algunos en el orgullo y como humanos imperfectos tenemos la posibilidad de admitirlo, de reconocer la equivocación. Kant decía que “El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca” y yo creo que hay en todos los seres humanos sabiduría en diferentes formas.

Por eso lo quiero invitar a revisar las publicaciones que hicieron los medios y si fue uno de los que se burló del mal ajeno, se retracte, quite ese me divierte o ese comentario justificando el accidente y cámbielo por una frase de solidaridad a un ser humano que como usted, que tiene familia que lo espera en casa y que quiera o no es necesario para construir una ciudad que debe salir de una crisis como la que nos agobia hoy.

Si llega a tener el valor, de mi parte reciba un gran aplauso, un abrazo y un reconocimiento pues los ciudadanos que caen en cuenta de su error y lo corrigen, sin agresividad, sin rabia, sin amargura… son con quienes necesitamos hacer equipo para salir adelante.

¡Paz mi pez!

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“Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de Dígame”

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