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AL SON QUE ME TOQUEN BAILO

por Karen Morena

Con este refrán que hace parte de nuestra cultura popular, utilizado  recientemente por el senador Horacio Serpa Uribe en respuesta a las críticas del uribismo frente al proceso de paz (diario el heraldo de barranquilla lunes 7 marzo de 2016), el alcalde de Barrancabermeja dio inicio al baile, que con el paso de su celebración, se transformó en parranda, al mejor estilo de connotados sitios de diversión que abundan en nuestro país.

Los invitados al estilo del cuento “rin rin renacuajo”, llegaron muy tiesos y muy majos, algunos con tarjeta especial para asegurar su ubicación en primera fila, en condiciones acústicas excepcionales y lejos de las inclemencias del clima, adicionalmente contrario a los colados (lagartos), los invitados especiales tenían a su disposición las mejores viandas, bebidas y porción especial de la torta. La parranda por sus implicaciones sociales en favor de la comunidad contrató jefe de protocolo y de prensa. La ocasión exigía contratar distintos grupos musicales, que representaran la mayor muestra de nuestro folklor, acorde a la multiplicidad étnica y cultural de los asistentes

Iniciada la parranda todo es un caos, los acordeones, tambores, trompetas y congas, no guardan un compás armónico en la interpretación de la música, adicionalmente el volumen estridente e insoportable altera el ánimo de los asistentes, se extravía el diálogo, empieza a temblar y se rompe el protocolo, los financiadores de la parranda observan con preocupación que el tiempo y dinero invertido, están a punto de perderse, sin embargo por el bienestar de la comunidad, si se requiere otra celebración no importa.

Los asistentes fijan sus ojos en la provocativa torta que representa el presupuesto municipal, este manjar preparado con ingredientes de gran escasez y alto costo; tales como adiciones al parque infantil, malecón rio magdalena entre otros, cuyo valor puede alcanzar una cifra superior a los treinta mil millones ($30.000.000.000) de pesos; se convierte en el blanco perfecto de asaltar; la administración en muestra de su eficiencia y eficacia, pone a disposición de los organizadores del evento, su guardia pretoriana en aras de protegerla y cumplir el propósito de reservarla para los invitados especiales.

En medio del caos y pánico producto del inevitable sismo, se pierde el control de las bebidas, la borrachera es total, tanto que los asistentes se regurgitan entre ellos, algunos estómagos con mayor sensibilidad, producto de su alimentación, expulsan de lo más profundo de su ser, sentimientos de odio, Se animan a golpear y amenazan a quienes consideran sus enemigos; se requiere de un líder que restaure el orden y tome el control de la situación, en búsqueda de este personaje, alguien grita llamen a la procuraduría.

Se propaga por la ciudad la noticia de lo ocurrido en la parranda más esperada del año, donde la mayor beneficiada es la comunidad, sus asistentes solo estaban animados por servir, acuden al sitio de la celebración, familiares, amigos y compañeros de los invitados, en la tarea de ayudar a dar por terminado el caos y el desorden, utilizan el agua y el hielo disponible para la parranda y  lavan las manchas del insulto, de la calumnia y la ofensa; a los financiadores y organizadores del evento, se les pone gran cantidad de hielo en sus cabezas y estómago. Los familiares, amigos y compañeros conjuran el caos, afinan los instrumentos, bajan la intensidad del volumen y recuperan el dialogo.

Como el propósito de los financiadores y organizadores de la parranda es el loable y altruista de llevar bienestar a la comunidad, en especial a los más pobres, se prepara una nueva parranda, la cual difícilmente se puede calcular en términos económicos (pesos); de lo anterior lo único que puedo asegurar a mis paisanos barranqueños, es que cada guayabo y desorden de estos festines, son pagados con creces por nuestro bolsillo.

 Amilkar Coronado

 

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