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Primer año de escucha para esclarecer la verdad del conflicto armado

por Luis
Desde los rincones más apartados de Colombia, donde no hay presencia del Estado, hasta las grandes capitales, la Comisión de la Verdad adelanta su trabajo de escucha con todas las víctimas y actores del conflicto armado.En este primer año, y gracias a una ardua labor de despliegue territorial, la Comisión ha logrado generar lazos de confianza con distintos sectores de la sociedad colombiana.

Víctimas, sociedad civil, fuerza pública, excombatientes de grupos armados, empresarios, comunidades étnicas, entre otros, se han acercado a la Comisión de la Verdad para dar su testimonio y aportar al esclarecimiento de lo acontecido durante más de 50 años de violencia en Colombia.

A lomo de mula, en lancha, por ríos, trochas y carreteras, la Comisión ha llegado con sus equipos móviles y sus sedes en las 28 Casas de la Verdad a lo largo de la geografía nacional para escuchar la verdad de aquellos que han sufrido la violencia en carne propia.

Es allí, en los territorios, donde se adelanta la escucha de testimonios a través de entrevistas breves o a profundidad, individuales o colectivas, tanto de víctimas como de responsables y testigos.

La verdad de lo ocurrido en el conflicto armado colombiano se construye con todas las voces de todos los lados, que toma en cuenta la diversidad de experiencias vividas, roles y responsabilidades en el conflicto como aporte al relato incluyente y explicativo del conflicto armado interno a partir de 1958, punto de partida del análisis.

Estrategia de Diálogo social

La Comisión de la Verdad, en su propósito de escuchar a todos los actores y sectores que se vieron afectados, directa o indirectamente, en el conflicto armado ha generado espacios de diálogo y participación con empresarios, militares, sindicatos, dirigencias políticas, víctimas, pueblos étnicos, mujeres, jóvenes, periodistas, artistas y excombatientes.

A través de esta estrategia de diálogo, también ha buscado generar un ambiente favorable para la recepción y apropiación, por parte de la sociedad colombiana, del Informe Final y de sus resultados frente al esclarecimiento de lo sucedido durante la confrontación armada, lo que se constituirá en un “legado para las víctimas y un desafío de cambio para la sociedad”.

Encuentros por la Verdad y el reconocimiento a la dignidad de las víctimas

Para contribuir al reconocimiento de la dignidad de las víctimas y promover el reconocimiento por parte de la sociedad al legado de violaciones “como algo que merece rechazo y que no se debe ni se puede repetir”, se realizaron los Encuentros por la Verdad.

En Cartagena se reconocieron las distintas violencias sexuales contra las mujeres y las personas LGBTI. En Pasto, el reconocimiento fue a la persistencia de las mujeres y familiares de personas dadas por desaparecidas. En Medellín se oyeron las voces de los jóvenes que siendo niños hicieron parte de la guerra. Y el próximo 13 de diciembre en Cabrera, Cundinamarca, el reconocimiento se hará a los impactos y graves violaciones de los campesinos en el contexto del conflicto armado interno.
Diálogos para la No Repetición

A través de estos diálogos, la Comisión de la Verdad puso de frente al país ante una realidad que afecta a la democracia colombiana, como es el asesinato a hombres y mujeres líderes y defensores de derechos humanos. En estos espacios han participado representantes de la institucionalidad, víctimas, lideres, comunidad internacional, directores de medios de comunicación, organizaciones sociales y delegados de la fuerza pública, entre otros. Bogotá, Arauca, Montería, Barrancabermeja y Quibdó, han sido las ciudades a donde han llegado estos diálogos que concluirán el mes de diciembre, todos en perspectiva de encontrar las causas y patrones de estos asesinatos y proponer acciones hacia la no repetición.

El reconocimiento de responsabilidad de los excombatientes
Una de las acciones más significativas de lo que va corrido en el mandato corresponde a los reconocimientos de responsabilidad que han realizado algunos excombatientes de las FARC–EP y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), así como representantes del Estado, en especial con relación al delito de desaparición forzada y a la violación de los derechos humanos de niños y niñas durante la guerra.

La comisionada Marta Ruiz destaca la disposición de algunos exintegrantes de grupos paramilitares que vienen del proceso de Justicia y Paz y se han acogido en la JEP. También considera que persiste el negacionismo y la dificultad de reconocer las responsabilidades que marcaron varias acciones con la degradación de la guerra. “Todavía en Colombia cuesta mucho asumir incluso la responsabilidad política cuando el Estado o los ministros se equivocan”.

No obstante, Ruiz considera que el encuentro con las víctimas ayuda y motiva a los responsables a dar el paso al reconocimiento como un acto de autocrítica fundamental para la comprensión y el esclarecimiento de la verdad.

En opinión de la comisionada Lucía González, se percibe el esfuerzo institucional como un tejido que articula a las comunidades y múltiples voluntades. “Este año hemos encontrado voluntad en los territorios, en las comunidades, en los comparecientes o responsables para reconocer los hechos y para pedir perdón. Este país sí avanza hacia la construcción de la paz”.

Espacios de Contribución a la Verdad. Llamados públicos

La Comisión de la Verdad abrió otro espacio de cara a la ciudadanía para hacer los llamados de Contribución a la Verdad con varias personalidades de la historia nacional, testigos y protagonistas de primera mano de lo que nos pasó como sociedad durante el conflicto armado.

Ernesto Samper Pizano fue el primer expresidente en comparecer en una serie que alterna entrevistas privadas y públicas. A lo largo del 2020 se harán nuevos llamados a protagonistas, para que de manera voluntaria contribuyan con sus testimonios a descifrarnos como país.

La metodología y la recolección de testimonios

Escuchar de forma directa desde todos los territorios a las personas que no solo aportan sus testimonios sino a quienes contribuyen con sus reflexiones, recomendaciones y aprendizajes es uno de los logros que destaca el comisionado Saúl Franco.

Los vínculos directos con la ciudadanía, las organizaciones y las instituciones son aportes del trabajo autónomo con presencia territorial y también una oportunidad de intercambio, que es apreciado como activo social para el proceso de esclarecimiento.

En la actualidad, la Comisión, con el apoyo de la Dirección de Territorios en coordinación con la Dirección de Conocimiento, se encuentra desarrollando la fase de escucha y sistematización de la información tanto de fuentes propias (entrevistas en sus diferentes modalidades) como de fuentes secundarias (casos e informes).

Esta fase es la base de las otras tres que se desarrollarán durante los dos años que le restan a la Comisión:  análisis, contrastación y profundización de la información; elaboración y redacción del informe final, y el proceso editorial y de divulgación.

A la fecha, en el Sistema de Información Misional (SIM) se han registrado 3.805 entrevistas a víctimas, testigos y familiares, 158 entrevistas a profundidad, 120 entrevistas colectivas, 66 entrevistas a actores armados, nueve diagnósticos comunitarios, 13 historias de vida, seis entrevistas a sujetos colectivos y tres entrevistas a terceros civiles. En total se han entrevistado 5.532 personas, de acuerdo con el registro del SIM.

No obstante, el proceso de esclarecimiento que adelanta la Comisión no ha sido del todo fácil, pues se desarrolla en medio de un recrudecimiento de la violencia, en especial en los territorios, que logra mermar la confianza de las personas que quieren participan con su testimonio.

“La confianza para hablar, para creer en la verdad como el fin de un conflicto y en las garantías de no repetición, está deteriorándose. La confianza es el elemento principal para la construcción de la verdad y es la fe y la esperanza en que estamos saliendo de la guerra”.

La Comisión ha previsto diversas estrategias para garantizar la confidencialidad del testimonio y para ampliar el acceso en los territorios donde persiste el recrudecimiento de la violencia. La toma de testimonios fuera del territorio, la entrega de informes colectivos, los talleres, las mesas de trabajo y la recolección itinerante hacen parte de los distintos canales abiertos en zonas en conflicto.

Los pueblos étnicos relatan desde sus raíces culturales

Durante el primer año y como un hecho histórico, la Comisión de la Verdad consultó por primera vez y desde el principio una metodología étnica contra el racismo, la discriminación racial y formas conexas de intolerancia, y aplicó un protocolo de relacionamiento con estos pueblos.

La comisionada Ángela Salazar señala que durante este año ha sido un reto hacer entender la verdad desde una perspectiva étnica. “Lo más difícil es que se entienda que nosotros los negros hacemos parte del relato nacional”. Advierte brechas sociales, culturales y políticas que han impedido entender la experiencia del conflicto desde una cosmovisión étnica para lograr un relato incluyente de país.

La comisionada Salazar se pregunta ¿Cómo encajar ese relato desde las cosmovisiones étnicas y el relato de país? Y además hacer visibles el racismo, discriminación y el conflicto armado.

La Dirección de Pueblos Étnicos ha habilitado espacios para garantizar la participación de las poblaciones indígenas, afrodescendientes, negros, raizales, palenqueros y pueblo rrom con la particularidad de sus narrativas y la dimensión de sus entornos sociales, económicos e históricos.

Asimismo, en 2019 se adelantó un proceso de diálogo a lo largo y ancho del país, con diferentes pueblos y autoridades, para poder establecer la participación étnica en el despliegue territorial de consolidación de información primaria, con una participación aproximada de 774 personas. En muchos de estos espacios fueron las mismas comunidades las que identificaron líneas de tiempo de las principales afectaciones y hechos históricos que los han marcado. Este trabajo se articuló con las diferentes macroterritoriales; en el Pacífico y en zonas recónditas de la Amazonía colombiana.

En opinión de la comisionada Patricia Tobón Yagarí, garantizar la participación de los pueblos étnicos en la metodología ha sido una oportunidad de apertura hacia el diálogo social con comunidades con las que el Estado tiene una deuda histórica: “Se puede analizar el conflicto desde orillas y perspectivas culturales muy distintas. Llegamos a la profundidad de la selva y de los pueblos indígenas tan afectados por el conflicto armado, a la profundidad de las comunidades negras y de sus territorios y tenemos allí espacios de diálogo donde ellos estén presentes, hablándole a la sociedad nacional sobre su análisis del conflicto y su superación”.

Las mesas de trabajo permanente con los pueblos étnicos, la recepción de informes y la toma de testimonios colectivos e individuales de 317 personas en zonas urbanas y rurales son datos que evidencian un proceso de inclusión y participación continuo y que va en aumento.

La voz de los colombianos en el exilio

Varias generaciones de colombianos y colombianas se vieron forzadas a salir del país para proteger su vida. Al hacerlo, se llevaron una verdad por fuera de las fronteras.

Esta es la primera vez que una entidad del Estado despliega equipos locales y móviles para escuchar a la población exiliada y las víctimas en el exterior.

“Esta es una oportunidad de hacer un proceso para el que nunca hubo tiempo. La voz del exilio nunca ha sido tenida en cuenta en este país y casi nunca ha sido tenida en cuenta en otras comisiones de la verdad”, explica el comisionado Carlos Martín Beristain.

Se trata de más de 500 mil personas ubicadas en distintas partes del mundo, que la Comisión ha empezado a escuchar. En algunos casos, como el de las víctimas de la Unión Patriótica la Comisión ya ha desplegado acciones conjuntas de escucha con la JEP.

Poco o nada se conoce en Colombia y el mundo sobre la población víctima en el exterior. Hay un desafío para la investigación debido a la debilidad de las fuentes y al subregistro en el número de víctimas exiliadas bajo distintos estatus de protección (asilados políticos, refugiados, solicitantes de refugio, de protección temporal humanitaria, entre otros) y en el de personas que salieron y no solicitaron dicha protección.

A esto se suma el silencio y la poca verdad que les asiste sobre lo ocurrido, las causas y hechos de violencia que precedieron su exilio y los impactos sobre su vida, familia, organizaciones, partidos políticos y comunidades.

Buscando saldar este vacío de información y la necesidad de inclusión en el relato, y en aplicación a como quedó estipulado en su mandato, la Comisión creó una sede internacional, con distintos nodos, para realizar su tarea en indagar y aportar al relato la experiencia del exilio.

A través de entrevistas individuales y colectivas, grupos focales y reuniones, se ha logrado recolectar información sobre los hechos violentos que causan el exilio o desplazamiento transfronterizo, la salida (rutas, desplazamientos y condiciones), la llegada (búsqueda de estatus de protección internacional, impactos y nuevas violencias en los países de llegada), la permanencia en el exterior (integración, impactos y resiliencia), así como el tema del retorno (expectativas y condiciones).

El sector empresarial

La Comisión de la Verdad ha realizado un esfuerzo genuino por escuchar la voz de diversos actores y sectores porque tiene conciencia del carácter diverso y plural de la verdad. En ese sentido, busca que las distintas versiones puedan ser expresadas, y en su metodología contempla distintos mecanismos para contrastar y llegar al fondo de lo ocurrido.

A uno de los sectores que la Comisión quiere y necesita escuchar es el empresarial. La Comisión sabe que este sector ha sido señalado y estigmatizado en el marco de la confrontación política e ideológica, como responsable de la promoción y financiación de grupos paramilitares, de los ataques al movimiento sindical y del despojo de tierras. Pero también sabe que es un sector que ha sufrido los vejámenes de la guerra.

Son muchas las personas que fueron secuestradas y a quienes les pusieron precio por sus vidas. Muchas fueron asesinadas en cautiverio y sus cuerpos nunca aparecieron, incluso después de pagar los rescates. Muchas familias y empresas fueron una y otra vez extorsionadas, por un grupo armado o por el otro. Mucha infraestructura fue destruida, con graves y reiterados daños ambientales; muchas cosechas y animales se perdieron.

Los aportes a la verdad y lecciones aprendidas de los empresarios, las empresas y los gremios tanto a nivel nacional como regional son una oportunidad para aclarar y precisar las actividades económicas que se desarrollaron en medio del conflicto armado.

Este año se ha realizado pedagogía a los empresarios sobre sus funciones, sus objetivos y su mandato. Con el apoyo de la cooperación y de los organismos internacionales, se ha logrado interlocución a través de terceros creíbles para este sector, para reconocer sus expectativas, sus preocupaciones y sus inquietudes.

Al respecto, la Comisión publicó un protocolo de relacionamiento con los diferentes sectores interesados en contribuir a los objetivos de la Comisión, no solo el empresarial, en donde se establecen los mecanismos, instrumentos y reglas de juego para impedir que la información que reciba la Comisión se filtre y sea utilizada con otros fines. Allí se reitera el carácter extrajudicial de la Comisión y se hacen explícitas algunas garantías, como la excepción de denuncia de los comisionados y funcionarios de la Comisión, la imposibilidad de dar traslado de información aun si fuere requerida por autoridades judiciales, e incluso la pérdida de su valor probatorio en procesos judiciales.

Hacia un nuevo año del mandato


La Comisión de la Verdad deja lista una estructura institucional para atender su misión, con 28 sedes y sus correspondientes equipos, que han establecido de manera consultiva las rutas de investigación en atención al gran acumulado que ha hecho Colombia en materia de memorias locales, convivencia y construcción de paz.

La entidad cuenta con un equipo entrenado en la escucha y con un Sistema de Información Misional que resguarda el acervo de testimonios de distintos sectores y actores sociales e institucionales, base fundamental para los procesos de contrastación y análisis.

Asimismo, tiene diversos procesos de identificación de necesidades de diálogo entre distintos sectores, para catalizar propuestas y recomendaciones hacia la convivencia y la no repetición.

La Comisión ha emprendido un camino para elevar el grado de reconocimiento de las instituciones y de la sociedad sobre el qué nos pasó por cuenta del conflicto, en busca de un mayor reconocimiento de los responsables directos y de profundizar en las medidas que se requieren para detener la violencia y continuar en la valoración de las víctimas y de su protagonismo como eje de todo el proceso.

En 2020 dará continuidad a la escucha y sistematización y avanzará en los análisis, para dar con los patrones y contextos explicativos con el mayor rigor posible. En 2021 escribirá el relato final y presentará sus conclusiones y recomendaciones ante los poderes públicos y la sociedad en general.

Durante el primero de los tres años de su misión, la Comisión ha logrado afianzar “una convicción inequívoca de la importancia de la verdad hacia la construcción de la paz y la reconciliación. El país quiere y necesita la verdad para avanzar hacia un país en paz”, concluye el comisionado Franco.

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