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EL EMBROLLADO PANORAMA AMBIENTAL DE LA CIUDAD

por Karen Morena

Por: Alfonso Torres Duarte

He hecho el ejercicio mental de darle una mirada al panorama ambiental de una pequeña parte de nuestra ciudad y región desde un dron imaginario, y he quedado asustado:
Varias ciénagas de Puerto Wilches, en el departamento de Santander, fueron secadas para emprender allí proyectos agrícolas de monocultivos. Hoy muchos de sus angustiados pobladores padecen sed, en lo que se creía era solo un problema de nuestra sufrida Guajira o de los países africanos.


La ciénaga Miramar, que era uno de los balnearios de nuestros antepasados Yariguíes en los tiempos de Latocca, la convirtieron en una cloaca; ella ha sido la desembocadura de dos quebradas –Las Lavanderas y Las Camelias-, que antes la surtían de aguas limpias y que desde hace varias décadas arrastran nauseabundos y nocivos desechos humanos orgánicos e inorgánicos. También allí, los altos directivos de Ecopetrol que han convertido a la empresa en el mal vecino, la han puesto a descargar los miaos tóxicos que miccionan sus viejas y prostáticas plantas. Con el robo en Reficar, se desaparecieron los dineros de la modernización de la refinería de Barrancabermeja, con los que se podrían haber hecho las inversiones necesarias para que su producción fuese más eficiente y más armónica con el entorno ambiental.

La ciénaga Juan Esteban va por el camino de la Miramar. Han deforestado su contorno y secado caños, quebradas y humedales, para emprender en sus alrededores proyectos de vivienda, con el aval de las direcciones que ha tenido Planeación Municipal, la Curaduría Urbana y la CAS.

En la vía Barrancabermeja-Bucaramanga, bordeada antes por colinas y montículos, hábitat de una gran riqueza en flora y fauna nativas de la región, hoy se observa un estéril panorama sin árboles, sin montes, sin animales. Éstos fueron suplantados por una nueva especie de “vivientes” amarillos y bullosos que no se mueven digiriendo pasto sino quemando ACPM. La zona la convirtieron en una gran cantera para proveer de recebo a las construcciones y ampliaciones industriales que se adelantan en la ciudad. Las fincas del sector cambiaron su naturaleza, dejaron de ser parcelas productoras de alimentos para transformarse en minas de recebo. Si alguien quiere una explicación del porqué Barrancabermeja produce solamente el 4% de lo que comemos sus pobladores, esa es una de las razones.

Hoy de remate y con autorización de la misma CAS y la anuencia del Gobierno Local, la empresa REDIBA montó el basurero municipal en el área de protección de la cuenca de la ciénaga San Silvestre, que es la fuente que provee el agua potable de los barranqueños. Las consecuencias de esta absurda decisión han sido claras y fatales: se ha envilecido aún más nuestro manantial de agua con todos los residuos venenosos que arrastran los lixiviados de las 180 toneladas diarias de basuras que allí se depositan, entre los que han identificado metales pesados como el mercurio, el cadmio y otros, todos cancerígenos, realidad esta que salió a la luz pública a raíz del informe de un análisis hecho a las aguas que bebemos los barranqueños, realizado por la Universidad Pontificia Bolivariana, en el que se indica que hay en las aguas de la ciénaga presencia de estos peligrosos componentes en porcentajes que superan los estándares permitidos.

¿Qué hacer? Como las evidencia han mostrado que en los metalizados cerebros de quienes tienen la responsabilidad de preservar los recursos ambientales de nuestra ciudad no circula materia gris sino valvulina, y que prima en ellos el interés de los negocios de sus patrones políticos al de los intereses colectivos de los ciudadanos de nuestra ciudad, no nos queda otra alternativa que movilizarnos para presionar desde las calles echar atrás la autorización que ha dado la CAS al funcionamiento de este basurero, y exigirle a la Administración Municipal de Barrancabermeja, en cabeza del alcalde, que ponga toda la inteligencia de sus profesionales y asesores a acelerar la actualización del POT y del PGIR, y no le dé más vueltas a la identificación del indicado sitio para depositar los residuos sólidos que se producen en la ciudad, que no es otro que aquel mismo que la multinacional OXI sacó ex profeso del estudio de los polígonos que le “regaló” al municipio, es decir, que dadas las actuales condiciones de deterioro ambiental que hay en nuestro territorio, el lugar en donde menos daño haría un basurero está en aquellas áreas que durante más de un siglo ha venido contaminado la industria petrolera; pero no es en cualquier lugar del Distrito El Centro, es en el área más devastada que debe ser definida, esa sí, por el gobierno municipal, la empresa y las comunidades.

Así mismo, hay que hacerle un llamado a la inteligencia del municipio a que elabore un proyecto alternativo de planta de tratamiento de los residuos sólidos, mirando referentes de trabajos similares en otras ciudades del país y en otros lugares del mundo. Ya es tiempo de superar la tecnología del gato en el manejo de los residuos sólidos de nuestro pueblo y meterle inteligencia humana al asunto.

La consigna de AGUA SÍ BASURAS NO, que agitásemos hace un poco más de un año, no puede ser cosa de una coyuntura; aquí lo que se busca es garantizar es que el agua como riqueza natural que nos ha prodigado la madre tierra, siga dispensándonos vida.

“Las opiniones vertidas en esta sección  son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de Dígame”

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